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LA ENVIDIA ES PARTE DE LA NATURALEZA HUMANA

Psicología

Hoy con Tonino Tarquini Psicólogo Sanitario, experto en Inteligencia Emocional, tratamos el tema de la envidia. 

 

-¿Que es la envidia?

 

-Una pequeña premisa: la envidia además que ancestral no es exclusividad de la raza humana, la envidia es un sentimiento polifacético que se experimenta y expresa en distintas maneras y formas. La envidia está presente en todas las culturas y niveles sociales y nos acompaña desde la creación de la especie. La Envidia no es el deporte nacional español. La palabra envidia tiene su origen en el latín “invidia” ligadas al verbo “invideo” o “invidere” que significan entre otras cosas: mirar con malos ojos, mirar con  malicia, o mirar de forma amenazante o desear el mal.

 

En la antigua Roma, “invidia” era la diosa de los celos y la venganza. El poeta Publio Ovidio en su obra la metamorfosis la define como una criatura de aspecto repugnante, que se alimentaba de víboras y vivía aislada del mundo en una caverna fría y húmeda. Envidia nutría  un profundo odio y sed de venganza hacia los dioses del monte Olimpo y entres sus peculiaridades se encontraba el poder de lanzar el “mal de ojo”.  

 

La envidia es uno de los 7 pecados capitales formalizados por el Papa Gregorio Magno  alrededor del siglo VI d.C. , (aunque su origen es anterior y se deba a Evagrio el Pontico, conocido como el solitario, en el siglo tercero). Entre los 7 pecados capitales se encuentran : La soberbia, la avaricia, la gula, la lujuria, la ira, la pereza y por supuesto la envidia. Santo Tomas de Aquino definió siglos después los  7 pecados capitales como la base y el origen de múltiples pecados.  Aunque de los 7 pecados capitales la envidia suele ser la más incomoda y difícil de reconocer, no existe campo profesional ni clase social, ni niveles culturales o ideales políticos,  ámbitos familiares o comerciales en el cual el  germen de la envidia no esté presente. 

 

-¿Celos y envidia son la misma cosa ?

 

-No exactamente. Existen unas cuantas diferencias. Celos y envidia están controlados por una emoción básica primaria diferente.  En el caso de los celos la emoción básica primaria (que condiciona la respuesta conductual) es el “miedo” a perder algo importante o valioso, así como mantener la exclusividad respecto a la persona de interés. En el caso de la envidia la emoción básica primaria es la “ira” hacia la persona que en principio tiene algo que nos gustaría tener. 

 

Dicho de otra forma: La envidia está más íntimamente ligada al deseo de poseer algo que no se tiene, o peor, que otros no lo tengan; mientras que los celos están vinculados con el miedo (real y a veces obsesivo) de perder algo que ya se posee.  Los celos como la envidia si no son manejados o regulados de una forma adecuada, cuando se presentan, nos pueden empujar hacia patrones de conducta o pensamientos tóxicos.

 

Al hablar de envidia en  Alemania se utiliza  el termino “Schadenfreu”, esta palabra compuesta por “Schaden”(daño), y por “Freude”  (alegría) lo que da : alegrarse de las desgracias ajenas.  En resumidas cuentas, la esencia de la envidia  se encuentra en la alegría por el daño de los demás. En general el envidioso no quiere conseguir (dinero, éxito, reconocimiento etc. ) de otra persona, lo que le gustaría al envidioso  es quitárselo al prójimo. 

 

-¿Que pasa en el cerebro de un envidioso?
 

-La envidia arraiga sus fundamentos en la comparación. La base de la envidia se encuentra en la comparación y sobre todo en la comparación negativa.  

 

En un estudio llevado a cabo hace unos años por investigadores israelíes, resultó evidente que las personas (en el caso especifico del estudios eran jugadores de apuestas) eran felices aunque perdiendo dinero si sabían que sus contrincantes perdían todavía más que ellos. 

Resultados de otros estudios evidenciaron cómo los individuos prefieren ganar menos dinero, siempre y cuando su entorno gane menos que ellos. A las personas, en líneas generales, no les interesa tener más ingresos mensuales, si que las personas de su entorno ganen más que ellas.

 

Es increíble, pero el simple hecho de saber, que si  alguien pierde más que nosotros, nos hace sentir como si se estuviéramos ganado. Si, porque, la pérdida, el daño, el fracaso o simplemente el perjuicio de los demás genera en los individuos una cierta satisfacción intrínseca, placer  y a veces hasta alegría.  Estudios científicos llevados a acabo con resonancia magnética funcional, han reafirmado  el hecho que: si alguien pierda más o gana menos respecto a nosotros, hace que se activen en el cerebro de las personas  determinadas áreas, y de forma más específica áreas  relacionadas  con la conducta o núcleos de placer y recompensa.

  

Hay otras teorías que relacionan los elevados niveles de envidia y sobre la más erosiva con unos bajos niveles de autoestima. Las personas que tienen una valoración de si mismo negativa o un concepto de inferioridad, suelen ser las que más se alegran por las desgracias o pérdidas de los demás. Las personas con una pobre valoración de si misma,   de forma inconsciente se reafirman en la comparación positiva al ser testigos de las adversidades ajenas.

 

-¿Cómo podemos revertir la envidia?

 

-Lo siento, la envidia no se puede suprimir. Lo que es posible hacer es modularla, canalizarla o dirigirla hacia la consecución de  objetivos o metas. Transformando la envidia negativa y perversa en una envidia Sana, que sirva de combustible para alimentar nuestra capacidad e impulsar nuestra conducta hacia la consecución de objetivos. La envidia en su variante sana, puede favorecer u ofrecer la fuerza que nos impulse hacia la  consecución de  metas.

 

A nadie le gusta  reconocerse  o identificarse con el término de envidioso pero en líneas generales lo son la mayoría de las personas, por no decir todos.  Si es verdad que  hay culturas que ven en la envidia un motor para poder progresar, adelantarse y florecer. Mientras otros modelos políticos, económicos y sociales  han intentado reprimir ( sin éxito) la envidia generado sistemas igualitarios.

 

En este mundo no existe un  paraíso  artificial libre del germen de la envidia. Qué decir de los genios del neuromarketing, que captaron enseguida el gran potencial que ofrece este sentimiento para impulsar los negocios y mejorar las ventas de determinados artículos.

 

Eliminar la envidia es difícil, ya que la tenemos intrínseca en nuestro ADN, pero si podemos poner en marcha una serie de estrategias que nos puedan ayudar a controlarla y sobre todo manejarla.

  

Para reducir los niveles de envida yo personalmente sujiero dejar de estar contantemente comparándonos con los demás. Como siempre una sana educación desde las primeras etapas de la vida es clave para poder enfrentarse de forma adaptativa a este sentimiento. Enseñar que la solución no es quitar bienes materiales o éxitos ajenos a los demás, la clave se encuentra en fomentar a las personas a creer en sí misma, esforzarse  para poder conseguir lo  mismo o más de lo que tienen otros (siempre y cuando quieran).
 

La envidia desgasta, la envidia consume emocionalmente y físicamente, a todas las personas; recomiendo siempre llevar a cabo una sana restructuración cognitiva, una restructuración o reinterpretación basada en la objetividad, dándose cuenta del dolor y daño que se están produciendo a sí mismos. 

 

Detrás del éxito de los demás no se encuentra solo la suerte o el más puro azar, hay mucho más, y si alguien no quiere reconocerlo y aceptarlo, que se siga pudriendo como lo hizo “Invidia” la diosa de los celos y de la envidia en su  fría y húmeda “cueva”, rodeada de serpientes y acompañada por su aspecto repugnante. 

La envidia es fruto de la mediocridad, es aliada de la impotencia, e hija de la inferioridad. Pobre quien la sufre y perpetua sin poner remedios.  

 

Fuente: La voz de Tomelloso

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Psicología

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